Cambiar de ministro del Medio Ambiente no significa un cambio en la política ambiental del Gobierno de Bolsonaro



23 junho 2021    
Ricardo Salles, el peor ministro del Medio Ambiente de la historia de Brasil.
© Senado Federal
Por WWF-Brasil

El mismo día que cae el peor ministro del Medio Ambiente de la historia de Brasil, el proyecto de ley 490 (PL 490), el cual viola los derechos indígenas en relación a sus tierras fue aprobado por la Comisión de Constitución y Justicia del Congreso Nacional, demostrando que la cadena de retrocesos en cuestiones ambientales sigue destruyendo el país. Arthur Lira y el Congreso están escribiendo también esta historia de desgobierno ambiental.

La actuación del gobierno de Bolsonaro en materia del medio ambiente pasará a la historia como la más devastadora que jamás haya existido en Brasil. Desde 2019, Brasil ha visto recortes sucesivos de presupuestos en el Ministerio del Medio Ambiente, el desmantelamiento de mecanismos efectivos para castigar a los crímenes ambientales, el apoyo a cambios legislativos que destruyen el marco de protección legal desarrollado en las últimas cuatro décadas y, públicamente, el respaldo de las actividades ilegales.

No son sólo los ambientalistas los que protestan por la reacción ambiental del gobierno de Bolsonaro. El mismo día que Salles anuncia su renuncia, un grupo de más de 100 empresarios que se destacan entre los más variados sectores de la economía brasileña envía una carta al presidente de la Cámara de Diputados repudiando los proyectos que están en la agenda y que si fueran aprobados podrían ejercer presión sobre la Amazonía más allá de su punto sin retorno.

Ésta es más una de las numerosas manifestaciones del sector productivo nacional e internacional contra la política ambiental del gobierno de Bolsonaro, una política que sólo beneficia a los ladrones de tierras públicas, contrabandistas de madera y oro y otros delincuentes. Salles fue el protagonista de este proceso, pero no el único, y la política del gobierno no ha cambiado.

Nuevo ocupante del puesto

El nombre anunciado para el reemplazo de Ricardo Salles es Joaquim Álvaro Pereira Leite, con quien trabajó durante años en la Sociedade Rural Brasileira. Invitado por el ahora exministro a ocupar la Secretaría de la Amazonía y de los Servicios Ambientales, llegó con la promesa de atraer recursos para el área ambiental, a través de programas de Pago por Servicios Ambientales y la venta de bonos de carbono por la deforestación evitada. Pero, ¿quién invertiría en un país que hace la vista gorda ante acciones criminales y que por la misma razón ve estallar la deforestación?

Por ahora, no hay ninguna razón para esperar que pueda hacer algo muy diferente a su predecesor. La salida del peor ministro del Medio Ambiente de la historia no significa necesariamente un cambio de mejoría, ya que está claro que el origen de los problemas está en el Palacio de Planalto. Si la orientación palaciega sigue siendo la misma, este cambio tendrá poco efecto.
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