Represión a activistas demarca una escalada autoritaria en Brasil | WWF Brasil

Represión a activistas demarca una escalada autoritaria en Brasil



10 dezembro 2019    
Los Derechos Humanos son derechos para todas las personas
© Abong/Cardume
En el Día Internacional de los Derechos Humanos, ONGs, artistas, científicos y periodistas firman petición en defensa a la democracia del país

El 26 de noviembre, alrededor de una semana antes del inicio de la COP25, se realizó una acción policial sin antecedentes en la ciudad de Santarém, en la Amazonía Brasileña que aprehendió cuatro voluntarios bomberos y que además invadió su oficina, una de las Organizaciones No Gubernamentales más respetadas de Brasil, utilizando falsas acusaciones. Después de cinco días se realizó otra operación policial que causó la muerte de nueve jóvenes en un barrio pobre de São Paulo. Hoy, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, 124 organizaciones de la sociedad civil y más de 500 activistas, artistas, científicos, promotores públicos, y periodistas lanzan una alerta en la COP 25: a la democracia de Brasil que se encuentra en riesgo y está en andamiento una escalada autoritaria.

 “Por la primera vez, en más de tres décadas, vemos demostraciones de retroceso en algunas libertades fundamentales, arduamente conquistadas”, dice la carta que será lanzada a las 17h15 (hora local) en el Centro de Acción Climática de Brasil (Zona Azul, pabellón 8). Entre sus firmantes están los sietes exministros, como Marina Silva e Izabella Teixeira (Medio Ambiente), artistas como el cineasta Fernando Meirelles (“Los Dos Papas”, “Ensayo sobre la ceguera”), y científicos como el climatólogo Carlos Nobre y el biólogo Bráulio Dias (exsecretario ejecutivo de la Convención sobre la Diversidad Biológica de la ONU).

“Integrantes del Gobierno Federal declaran simpatía a instrumentos que restringieron la libertad y derechos civiles en el periodo dictatorial; el gobierno envía un proyecto de ley al Parlamento que evita la punición a las fuerzas policiales para que vayan a matar a manifestantes; activistas ambientales son encarcelados y sus casas son invadidas y organizaciones de la sociedad civil son registradas por policías con base en acusaciones y mandatos judiciales carentes de fundamentos fácticos”, continua la carta. “Ya es hora de que toda la sociedad brasileña diga claramente: no toleramos afrentas a nuestros principios democráticos.”

El propio local del evento de hoy habla sobre la relación entre el gobierno y la participación pública durante el gobierno Jair Bolsonaro: el Centro de Acción Climática de Brasil en la COP25 fue organizado por la sociedad civil, una vez que Brasil no ocupa un lugar nacional en la COP –por la primera vez en una década- además intentó mantenerse distante a la sociedad civil, negando el registro de ambientalistas, pueblos indígenas, académicos y (la mayoría) de las empresas.
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