WWF-Brasil alerta: Las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas en Pantanal pueden generar pérdidas de R$ 7 mil millones

agosto, 21 2025

Estudio inédito señala que Brasil podría estar apostando por una pérdida multimillonaria al invertir en Pequeñas Centrales Hidroeléctricas en la Cuenca del Alto Paraguay

Por WWF-Brasil,

La construcción de 59 proyectos de energía hidráulica, la mayoría Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCHs), en la Cuenca del Alto Paraguay (BAP- su sigla en portugués), que abarca el Pantanal y áreas de meseta, traerá una pérdida de al menos R$ 7,04 mil millones para la sociedad brasileña en su conjunto, además de una serie de impactos económicos y socioambientales, según revela un estudio inédito encargado por WWF-Brasil.   

Este análisis está respaldado por datos de la Agencia Nacional de Aguas y Saneamiento Básico (ANA), de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) y se basa en la metodología oficial de Análisis de Costo-Beneficio (ACB) del gobierno federal, comparando el escenario de las PCHs con una alternativa de matriz de energías renovables no hídricas (50% eólica, 42% solar, 4% biomasa y 4% biogás). La conclusión es clara: la matriz renovable no solo garantiza la misma potencia firme (409,55 MW), sino que también genera un retorno neto positivo de R$ 4,84 mil millones, frente a la pérdida de R$ 2,20 mil millones con las PCHs— una diferencia suficiente para instalar el doble de la capacidad de la matriz renovable y aun así ahorrar R$ 531,88 millones, evitando una pérdida total de aproximadamente R$ 7 mil millones.  

Las pérdidas pueden ser aún mayores si se consideran las alteraciones previstas en el caudal de los ríos debido al cambio climático, algo ignorado en los proyectos. Por otro lado, la elección de otras fuentes renovables (eólica, solar, biomasa y biogás) resulta ser más resiliente y ventajosa desde el punto de vista económico.    

“Invertir en PCHs en Pantanal no solo es ambientalmente arriesgado, es, sobre todo, una decisión económicamente ineficiente. “Estamos hablando de un modelo que genera una pérdida multimillonaria, destruye cadenas productivas consolidadas —como la pesca y el turismo— y transfiere renta pública hacia un sector concentrador de beneficios. En pleno año de la COP30, Brasil necesita mostrar liderazgo al elegir alternativas de generación de energía más baratas, resilientes y seguras, como la solar y la eólica, que pueden entregar la misma potencia firme sin imponer este costo desproporcionado a la sociedad”, afirma Alexandre Gross, especialista en Conservación y líder de Infraestructura y Transición Energética de WWF-Brasil.  

Escenarios comparados: PCHs frente a la matriz de energías renovables no hídricas  

El llamado “escenario de proyecto” considera la construcción de 59 PCHs con una potencia instalada total de 744,63 MW, una potencia firme de 409,55 MW y la necesidad de 2.445 km de líneas de transmisión. Por su parte, el llamado “escenario base” propone generar la misma potencia firme a partir de una matriz de renovables no hídricas compuesta por un 50% de energía eólica, un 42% solar, un 4% de biomasa de bagazo de caña y un 4% de biogás. Esta matriz requeriría 316 km de líneas de transmisión.  

También considera que ambas opciones resultarán en un mismo incremento en la oferta de energía, generando un mismo beneficio social de aproximadamente R$ 11,35 mil millones.  

El análisis incorporó también los efectos del cambio climático sobre la generación hidroeléctrica. Datos de la ANA indican que el caudal de los ríos de la BAP (BAP- su sigla en portugués. Cuenca del Alto Paraguay) debe caer cerca de un 16% para el año 2055. Como las PCHs dependen directamente de estos caudales y no cuentan con embalses de acumulación, su producción energética se verá comprometida.  

Simulaciones con 9.999 escenarios climáticos indican que, con la caída de los caudales, la pérdida para la sociedad puede subir a R$ 7,61 mil millones, una pérdida adicional del 25%. En contraste, la matriz de renovables no hídricas es más resiliente, ya que combina fuentes con estacionalidades complementarias: vientos más fuertes en el período seco y mayor radiación solar en el período lluvioso.  

Pérdidas socioeconómicas: impacto directo en la vida de las personas  

La mayor parte de las pérdidas socioeconómicas de las PCHs está relacionada con la pesca, actividad central para la economía y la cultura de la región. Estos proyectos comprometen las poblaciones de peces migratorios y fragmentan sus hábitats, impactando directamente a 1,4 millones de personas en la BAP (BAP- su sigla en portugués. Cuenca del Alto Paraguay)—entre ellas, 617 mil que consideran la pesca una actividad de alta importancia. A partir de estudios realizados por la ANA, se estima una pérdida anual de R$ 502,6 millones solo en la pesca difusa. Sumados los efectos en cadena sobre la economía local y la degradación de los servicios ecosistémicos, la pérdida total supera los R$ 6,3 mil millones.  

Los pescadores profesionales y sus familias también se ven severamente afectados, con pérdidas directas e indirectas a lo largo de 30 años que superan los R$ 838 millones en valor presente, además de la amenaza a la continuidad de los modos de vida tradicionales.  

La construcción de las PCHs también afecta, entre otras áreas:  

  • a la pesca profesional artesanal, con una pérdida anual de R$ 53,7 millones en renta directa;  
  • al turismo de pesca, con una pérdida anual de R$ 54,55 millones en gastos directos y R$ 12,27 millones en la cadena productiva.  
  • a la calidad nutricional de la población, con una pérdida de R$ 29,29 millones por el menor consumo de pescado.  
  • al modo de vida tradicional, estimado en 8,29 millones de reales anuales de pérdidas.  

El estudio concluye que la instalación de nuevas PCHs en la Cuenca del Alto Paraguay representa una decisión económica irracional, ambientalmente arriesgada y socialmente injusta. La pérdida de biodiversidad, la desestructuración de las cadenas productivas y la amenaza al modo de vida de miles de personas vuelven los proyectos inviables incluso bajo la óptica financiera.  

Silvia Zanatta, especialista en Conservación de WWF-Brasil, afirma que las externalidades, en su conjunto, vuelven el proyecto de las PCHs económicamente inviable, socialmente injusto y ambientalmente insostenible, especialmente si se compara con alternativas más eficientes, como la combinación de energías renovables no hídricas. «Además de toda la pérdida económica, las PCHs en Pantanal degradan la calidad del agua, al retener sedimentos esenciales para la fertilización natural del bioma y reducen la capacidad de secuestro de carbono de las áreas inundables; son pérdidas incalculables».   

La especialista resalta además que «las PCHs analizadas se benefician de una serie de subsidios que distorsionan su viabilidad económica, como la exención de la compensación financiera por el uso de recursos hídricos (CFURH), los descuentos en las tarifas de uso de los sistemas de transmisión y distribución (TUST/TUSD) y la contratación obligatoria en subastas de energía». Estos incentivos suman R$ 364 millones, un valor superior a los propios costos operacionales. En la práctica, la sociedad está pagando para viabilizar proyectos que generan perjuicios a la colectividad”, afirma Silvia.   

WWF-Brasil recomienda:  

  • La inmediata exclusión de las PCHs previstas para la BAP (BAP- su sigla en portugués. Cuenca del Alto Paraguay) de los planes de expansión energética;  
  • El redireccionamiento de los subsidios hacia fuentes realmente sostenibles y resilientes;  
  • El fortalecimiento de la aplicación de la metodología oficial de Análisis de Costo-Beneficio (ACB) del gobierno federal como instrumento obligatorio en la toma de decisiones sobre infraestructura energética.  

Para saber más sobre el Análisis de costo-beneficio de las Pequeñas Centrales Hidroeléctricas en la Cuenca del Alto Paraguay, descargue el documento en la sección «Descargar», al lado. 

Vista aérea do Pantanal.
© WWF-Brasil / A.Camboni / R.Isotti - Homo Ambiens
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