março, 26 2026
Por Fábio de Castro y Solange Azevedo, de WWF-Brasil, desde Campo Grande (MS)
Los jaguares son depredadores de la cima de la cadena alimentaria y su conservación depende de vastos paisajes interconectados que traspasan las fronteras nacionales. En este contexto, el debate sobre soluciones para revertir la fragmentación y restablecer la conectividad de los hábitats de la especie en Sudamérica fue uno de los temas destacados de este martes, 24, durante la 15.ª Reunión de la Conferencia de las Partes (COP15) de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).
El paisaje Pantanal-Chaco (PACHA) fue el centro de las discusiones entre expertos de los gobiernos de Brasil, Bolivia y Paraguay en el evento paralelo “Un continente, un jaguar: fortaleciendo la conectividad transfronteriza en Sudamérica”, organizado por WWF y Fundación Vida Silvestre Argentina, con la colaboración de la Oficina Francesa para la Biodiversidad (OFB) y la ONG Panthera.
Según los expertos presentes, las poblaciones de jaguares se ven sometidas a una presión cada vez mayor en gran parte de su área de distribución en Sudamérica. Entre las principales amenazas se encuentran la pérdida y fragmentación del hábitat, la expansión de las infraestructuras, los conflictos entre humanos y animales, así como la caza y el comercio ilegales.
Como respuesta a este escenario, las Partes de la CMS adoptaron en la COP14, celebrada en 2024 en Uzbekistán, una resolución que establece la Iniciativa del Jaguar como un marco para la conservación transfronteriza coordinada. Desde entonces, se han registrado avances importantes, entre los que destaca la aprobación, en 2025, del Plan de Acción Regional para la Conservación del Jaguar, que sitúa la conectividad ecológica y la cooperación entre países como pilares fundamentales.
El evento de esta semana contó con la participación de Carlos Eduardo Marinello, de la Secretaría Nacional de Biodiversidad, Bosques y Derechos de los Animales del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático (MMA); Alejandro Araujo, director de Biodiversidad y Áreas Protegidas de Bolivia; y Ramón Chilavert, jefe de Planificación y Gestión de Áreas Protegidas del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible de Paraguay.
Durante el panel, se presentaron los resultados del trabajo realizado en los últimos cuatro años por WWF-Brasil, Bolivia, Paraguay y la FVS en el Pantanal y el Chaco, destacando los esfuerzos para fortalecer la conectividad de los jaguares a lo largo de los corredores que conectan los cuatro países entre sí. Los corredores del paisaje PACHA se encuentran entre los más amenazados del continente.
“Los países han mostrado cómo están trabajando para fortalecer la conectividad y han reconocido la importancia de trabajar de forma coordinada”, afirmó Rafael Antelo, líder de Wildlife Connect do WWF.
Durante su discurso inaugural, el Presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, destacó el rol de las organizaciones que contribuyen a la agenda ambiental, subrayando la importancia de fortalecer la cooperación para la conservación de especies y ecosistemas. En este contexto, Paraguay se ha ofrecido a coordinar un grupo de trabajo técnico con la misión de facilitar la cooperación entre los tres países. La propuesta fue aceptada por Brasil y Bolivia. Esto representa un paso muy importante, porque hasta ahora solo trabajábamos con ONG y nuestros socios locales en el paisaje PACHA. Con la inclusión de los gobiernos, podremos dar un salto y creemos que esto fortalecerá mucho nuestro trabajo y ayudará a ampliar los esfuerzos de conectividad.
Además de los avances en la coordinación entre gobiernos y organizaciones conservacionistas, el panel también abordó cómo estas iniciativas pueden fortalecer la sinergia entre el mandato de la CMS y el Plan de Acción Regional para la Conservación del Jaguar, en el marco de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
“Sin conectividad, el jaguar desaparece y perdemos el equilibrio de ecosistemas enteros. Por eso, proteger los corredores no es opcional, es fundamental y urgente”, advierte Felipe Feliciani, analista de Conservación y punto focal para la biodiversidad terrestre de WWF-Brasil. “Lo que está en juego va más allá de una especie. Estamos hablando de la capacidad de Sudamérica para mantener sus paisajes vivos, funcionales y conectados. La conservación del jaguar necesita escala, y la respuesta debe ser coordinada e involucrar a diferentes países”.
El debate en la COP15 refuerza que la protección del jaguar no es solo una cuestión ambiental, sino un compromiso regional con la conservación de los paisajes y la salud de los ecosistemas de Sudamérica. La creación de mecanismos de cooperación transfronteriza y el fortalecimiento de los corredores ecológicos demuestran que, cuando los países, las ONG y las comunidades trabajan juntos, es posible transformar los retos en soluciones concretas, garantizando que el felino más grande de las Américas siga moviéndose libre y seguro por sus tierras.